El clima es un factor que no es posible controlar, a lo largo del tiempo el hombre ha aprendido a convivir con tormentas, olas de calor, sequías y periodos intensos de frío.
Los fuertes vientos pueden destruir edificios, las olas de calor provocar grandes sufrimientos, las sequías hambrunas y enfermedades, todos sembrando destrucción y acabando con la vida de muchas personas.
Una ola de calor es un periodo de calor extremo que dura entre unos días y varias semanas. Aparecen en los meses de verano en el que no se presentan lluvias. El aire desciende lentamente hacia el suelo, se calienta e impide la formación de nubes que refresquen la atmósfera.
En el verano del 2003 en Francia, se presentó la ola de calor más intensa registrada en el país, caracterizada por temperaturas mayores a los 38º C. En agosto las temperaturas no bajaban de los 40º dejando cerca de 15 mil muertos.
A la par de Francia, la ola de calor también se presentó en Alemania, cobrando la vida de 7 mil personas, en Italia y España 4 mil 200 víctimas y en Gran Bretaña 2 mil muertos. El total de personas fallecidas por la fuerte ola de calor en Europa ascendió a los 35 mil muertos.
En 1984 en Etiopía, una gran sequía de meses provocada por una ola de calor generó un panorama desalentador: niños muriendo de hambre y hombres y mujeres indefensos. La hambruna se apoderó del país debido a la pérdida de cosechas, 200 mil muertos fueron parte de las consecuencias, moría uno cada 20 minutos.
Por otra parte, el frío extremo se presenta en su mayoría en el hemisferio norte en forma de nieve o hielo. Esto podría significar nevadas, temperaturas bajo cero, vientos intensos e incluso heladas o tormentas severas.
El clima extremo provoca sequías, inundaciones, olas de calor, tormentas o fuertes vientos. No existe poder humano que pueda controlarlos, es parte de la naturaleza; con el paso del tiempo el hombre ha aprendido a convivir y a prevenir tragedias.
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