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En plena madurez artística el tenor mexicano Ramón Vargas cantará en la edición 36 del Festival Internacional Cervantino. Con un repertorio seleccionado por él mismo, espera deleitar al público más exigente.
Respecto a esta participación, el tenor opina: “Ya son 26 años de carrera y estoy en un momento muy bueno, creo que estoy en un momento de madurez vocal, de mayor esplendor vocal, así que me siento maduro como artista y es cuando tengo más que dar”.
En relación al repertorio señaló que “Es un programa idéntico al que voy a presentar dentro de unos días en La Scala, está dividido en dos partes, ópera clásica y música española y rusa con compositores como Rachmaninov”.
Ramón ha logrado conservar un lugar protagónico en las grandes ligas del bel canto, un mundo especialmente difícil, esto gracias a la interpretación de temas de Johannes Brahms, a la dulce picardía de Xavier Montsalvadge y de las pasiones imposibles de Sergei Rachmaninov a la ternura amorosa de Manuel M. Ponce. El repertorio del recital tendrá como hilo conductor el amor en todas sus formas de dar, recibir e ignorar.
El rigor de la ópera, la estética del fraseo y la estampa del tenor llenan el escenario, en medio de canciones arrancadas de la lírica más exquisita, para hablar del amor terminado, de la amada distante, de la vida sin sentido si se carece del calor de la pareja, y de la muerte, cuando ya no sabe tan amarga.
Guanajuatenses, mexicanos de otras entidades del país y no pocos extranjeros que acuden al FIC, disfrutarán de la actuación de Vargas acompañado por Mzia Bachtouridze quien tiene una intensa actividad concertística como solista en las más prestigiosas salas de la Unión Soviética. Es profesora de cámara en el Conservatorio de Moscú, ha colaborado con el Teatro Bolshoi y desarrolla una importante actividad artística con directores como Svetlanov, Rozhdestvenski, Temirkanov y cantantes como Elena Obraztsova y Paata Burchuladze, entre otros.
Por lo que escuchar la potente voz de Vargas acompañado del virtuosismo de Bachtouridze es un placer para los oídos de los asistentes al FIC.
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