|
Mamoru Oshii dice no tener interés en ningún tipo de anime, su inspiración para la creación de sus películas más bien proviene de cine extranjero y de la Biblia, la cual usa como fuente de inspiración filosófica. Es considerado un director que maneja los recursos narrativos del cine a la perfección. Mediante su estilo logra crear escenarios que parecen completamente reales. Entre los temas a los que recurre frecuentemente aborda el que tiene que ver con el avance de la tecnología y la relación de los humanos con ésta. Oshii plantea sus películas desde una serie de cuestionamientos complejos que no presentan una respuesta. Su enfoque a lo largo de su carrera siempre ha sido el de la búsqueda interna del ser humano, sobre la naturaleza resbaladiza de la identidad personal.
Ghost in the shell fue como una bomba cuando se estrenó en 1995, ya que en ella Mamoru Oshii impulsó las técnicas de animación un paso más allá, en realidad lo que había creado era una obra de arte perteneciente al mundo del anime. Y es que Oshii surgió de la oscuridad en la década de los ochentas, cuando la industria de la animación japonesa parecía no progresar y estar al borde del colapso. La mayoría de los directores tenían que financiar sus propios proyectos, así que la idea de Oshii fue la de convocar a un grupo de colaboradores que enriquecieran con su talento sus ideas originales. Al mismo tiempo, el director se convertiría en el primero en realizar una producción lanzada en el formato OVA (Original video animation) un nuevo sistema de venta de animación, considerado una revolución dentro de la industria por las enormes posibilidades que abría.
Mamoru Oshii nació en Tokio, Japón, el 8 de agosto de 1951, desde muy joven tuvo interés en el ámbito audiovisual. Considerado un director de culto por lo impecable de sus creaciones, su trayectoria ha sido inspiración de otros creadores de anime japoneses, es además de Hayao Miyazaki, toda una referencia en el mundo del anime japonés.
|